03.30.17

Guest contributor: how to live below your means and be ready for the next recession

“More than 85% of my business is Spanish-speaking families, and I’ve seen the effects of disparities during economic and market cycles first-hand. More recent data from the Community Foundation’s TRENDS Report indicates that a significant imbalance in household incomes among Boulder County families persists.”

Información en Español abajo
 
By Marta Loachamin, Boulder County bilingual realtor
 

A few years ago, I was teaching part-time at a local high school; and on the opposite days, evenings and weekends, I was meeting with families about real estate sales and home purchases. 

 
I remember a white student nonchalantly mentioning to me that his parents were foreclosing on an investment property because it had lost value. Later, in stark contrast, I sat at my desk listening to a Latino client sob in desperation, lamenting a severe sense of loss, and the agony of letting his family down when he realized they were in the midst of foreclosure proceedings: it was the recession of 2008, and unemployment and lost wages forced many Boulder County residents to make some very difficult decisions. 
 
More than 85% of my business is Spanish-speaking families, and I’ve seen the effects of such disparities during economic and market cycles first-hand. More recent data from the Community Foundation’s TRENDS Report indicates that a significant imbalance in household incomes among Boulder County families persists:
 
That’s why I embrace the third NAHREP principle in working with clients: live below your means and be ready for the next recession because downturns are a regular part of our economic cycles. 
 
Our Latino community was hard-hit when property values went down. Historically, our families have more wealth tied up in our homes than our white neighbors do, who tend to have a variety of investments and non-cash assets. The Hispanic Wealth Project reports that only 17% of Latinos nationwide own stock, compared to 55% of the Anglo population. That begs the question, “how do we better prepare for the next recession?” Because we know the current economic cycle will turn again.
 
The same way that Boulder County has demonstrated resiliency in the face of floods and fires, we must also become financially resilient. And that means we need to understand economics, and plan accordingly. In line with the Hispanic Wealth Project and its partners, we need to commit as a community to triple Hispanic household wealth within a decade – only then can we thrive as a community, as a whole. 
 
How do we do that, locally? First, it’s imperative that we continue to dialogue about the downsides of assuming “things are good,” and that we can simply move forward without changing our financial habits. We need to look for ways to expand our financial portfolios –  and that means working together on outreach, education and awareness as emphasized by many grantees of the Community Foundation Boulder County. I encourage you to take a look at the list of foundation grantees, and consider opportunities to support underserved communities throughout our county. Many of our partners – such as Community Action Development Corporation, Junior Achievement-Rocky Mountain, Inc., Flatirons Habitat for Humanity and Habitat for Humanity of the St. Vrain Valley – support financial literacy in their work.  Sharing financial, economic, and market experience will benefit all of us in the long-term.
 
Imagine what we can accomplish together, when we build ourselves up financially as a community! Imagine how it would feel to share the wealth with the rest of our community by all of us being better prepared, and all of us giving back to make a difference. One sign that we’re moving in the right direction is an increase in Donor-Advised Funds nationwide – a strong indicator of community engagement, and more people positioning themselves as philanthropists.  
 
Working together, it’s time to prepare our community for the next economic downturn – before it’s here.
 

En Español

Contribuidora Invitada: Cómo Vivir por Debajo de sus Posibilidades y estar Preparado para una Próxima Recesión
 
Hace unos años, me encontraba dando clases a tiempo parcial en un colegio secundario local; y pasando un día, durante la noche y los fines de semana, me reunía con familias para hablar de compra y venta de viviendas y bienes raíces.
 
Me acuerdo de un estudiante de tez blanca que me mencionaba con indiferencia que sus padres estaban por ejecutar su hipoteca de una propiedad de inversión porque había perdido valor. Más tarde, en tremendo contraste, me sentaba en la silla de mi escritorio para escuchar cómo un latino lloraba con desesperación, lamentando una terrible sensación de pérdida y de haber defraudado a su familia al darse cuenta que estaban en medio de un proceso de ejecución bancaria de su hipoteca: era la recesión del 2008, cuando el desempleo y la baja en salarios obligaba a muchos residentes del Condado de Boulder a tomar decisiones muy difíciles.
 
Más del 85% de mi negocio proviene de familias de habla hispana, y he sido testigo directo de los efectos de tal disparidad durante ciclos económicos y del mercado. Datos recientes del reporte TENDENCIAS (TRENDS) de la Fundación para la Comunidad (the Community Foundation) resaltan un persistente e importante desequilibrio en los ingresos entre familias del Condado de Boulder.
 
Debido a ello, he adoptado el tercer principio NAHREP en mi trabajo con clientes: vive por debajo de tus posibilidades y prepárate para la próxima recesión porque las desaceleraciones son una parte regular de nuestros ciclos económicos.
 
Nuestra comunidad latina fue muy afectada cuando los valores de las propiedades bajaron. Tradicionalmente, nuestras familias tienen una mayor parte de su patrimonio atada a nuestras viviendas que nuestros vecinos blancos, quienes tienden a poseer una mayor variedad de inversiones y activos no monetarios. Según el Hispanic Wealth Project solamente un 17% de latinos a nivel nacional posee acciones de bolsa, comparado con el 55% de la población anglo. Eso hace propicia la pregunta, “¿cómo nos podemos preparar mejor para la próxima recesión?” Sobre todo, a sabiendas que el ciclo económico actual cambiará otra vez.
 
De la misma manera que el Condado de Boulder ha demostrado resiliencia para encarar inundaciones y fuegos forestales, debemos hacernos financieramente resilientes. Eso significa que necesitamos entender de economía, para planificar adecuadamente. Alineándonos con el Hispanic Wealth Project y sus asociados, debemos comprometernos, como comunidad, a triplicar el patrimonio familiar hispano al cabo de una década – solo así podremos prosperar como comunidad en su totalidad.
 
¿Cómo lograrlo localmente? Primero, es imperativo continuar el diálogo acerca de los inconvenientes de suponer que “las cosas están bien,” y de seguir adelante sin modificar nuestros hábitos financieros. Debemos buscar maneras de expandir nuestros portafolios financieros – y eso significa trabajar juntos en la divulgación, educación y concientización, como se evidencia en muchos de los cesionarios y receptores de donaciones de la Fundación para la Comunidad (the Community Foundation) del Condado de Boulder. Les recomiendo revisar la lista de cesionarios y receptores de donaciones de la fundación, y tomar en consideración oportunidades para apoyar a las comunidades subatendidas en nuestro condado. Muchos de nuestros asociados – como Community Action Development Corporation, Junior Achievement Rocky Mountain, Inc., Flatirons Habitat for Humanity, y Habitat for Humanity del Valle de St. Vrain – apoyan el desarrollo de destrezas financieras como parte de sus servicios. Compartir experiencia en finanzas, economía, y el mercado será un beneficio a largo plazo para todos.
 
¡Imagine lo que podemos lograr juntos, cuando nos ayudamos financieramente los unos a los otros, en comunidad! Imagine cómo se sentiría el compartir esa riqueza con el resto de nuestra comunidad, estando mejor preparados, y contribuyendo cada uno para crear mayor impacto. Una señal de que estamos en el camino correcto es el aumento de los Fondos Dirigidos por Donantes (Donor-Advised Funds) a nivel nacional – un claro indicador del compromiso comunitario – y la creciente cantidad de personas que se autodenominan filántropos.
 
Trabajando juntos, ha llegado el momento de preparar a nuestra comunidad para la próxima contracción económica – antes de que ella ocurra.