02.24.17

Guest contributor: how to gain a mature understanding of wealth and prosperity

With a mature understanding of wealth and prosperity, we accomplish more together than we do alone.

Información en Español abajo
 
By Marta Loachamin, Boulder County bilingual realtor
 

When we hit freezing temperatures a couple months ago, I rushed to the hardware store to pick up a space heater for my office. Of course, I had to stop at two locations to find the best price. 

 
For my office window, I had another solution: a NAHREP 10 poster on foam board that I use in my presentations. It’s temporary function is insulation (patting myself on the back); but then, a colleague told me last week that he’d read the list and was very moved by #1. Mission accomplished.
 
I love the first guideline, too: have a mature understanding of wealth and prosperity because the one with the most toys usually loses.
 
This particular, broadly-encompassing financial guideline has inspired many conversations I’ve had with educators, families, students, industry folks and – most recently – my colleague. In fact, while presenting last month at the Educating Children of Color Conference, my goal was to help teachers create simple lesson plans with the NAHREP 10 to support financial literacy in their classrooms. But only a couple out of 90 teachers raised their hands indicating that they themselves had a mature understanding of wealth and prosperity. My own previous high school students struggled with the terminology, translating wealth to riqueza. 
 
In part, that’s because these aren’t everyday terms. To improve our collective financial literacy, however, I believe these terms and definitions should come up around the dinner table. Mature conversations must include financial matters. 
 
But how do we decide whether our kids are “mature enough” … or when they “need to know” certain things? Most kids can read by ages 6 or 7. They can also count and calculate simple addition by age 6. Not to mention, our kids see images much more frightening than those overdue or collection notices that are piling up. And they hear scarier truths than homes lost in foreclosure due to mismanagement of funds. As families, then, we can talk early on about our costs, our investments, and why we spend what we spend. Together as families, we can create family wealth. 
 
Extending that thinking further, are we prosperous – that is, flourishing – as a community?
 
Pitney Bowes says the average checking account balance in 2011 was $3,100 – up from $2,947 in 2010. Yet as a community, per the FDIC, we still have more than 5K people without a banking relationship in Colorado. Along the same lines, CreditDonkey reports that, on average, workers ages 30 to 49 are saving $200 a month for retirement, while those 50 to 59 are adding a mere $78 to their accounts every month. When was the last time you discussed these figures as a family?
 
Further, according to ValuePenguin, the average household credit card debt was more than $15K in 2014. A former student once proudly showed me the $750 cell phone his parents had bought for him. What toys have you recently spent money on that weren’t necessity items? Haven’t we learned from the recession of the last decade?
 
Thanks to strength-based initiatives like the Community Foundation’s BRAVO Fund, which encourages Latino families to think about how they can help our community flourish, it’s always a good time to be real with ourselves and our family members about where we are, financially – and where we go from here. That also means being honest about often unexpected challenges and setbacks – like medical emergencies, auto situations, employment losses, etc. – that may have created debt and financial hardships over the course of our lives. 
 
Our goal is to be a financially prepared and literate community. We can start this month with intentionally having honest conversation with ourselves and others about finances. Those acts together, over the long term, will allow us to give back more formally and support initiatives we care about locally. With a mature understanding of wealth and prosperity, we accomplish more together than we do alone. 
 
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En Español

Contribuidora Invitada: Adquirir una Comprensión Madura de la Riqueza y la Prosperidad
 
Cuando la temperatura llegó al punto de congelamiento hace un par de meses, me apuré a la ferretería a comprar un calefactor para mi oficina. Por supuesto que tuve que entrar en dos locales para conseguir el mejor precio.
 
En cuanto a la ventana de mi oficina, encontré otra solución: una cartulina con el NAHREP 10 montada en tablero de espuma que uso para mis presentaciones. Su función temporal es el aislamiento (me doy una palmadita en la espalda por ello); aunque, la semana pasada un colega me dijo que había leído la lista en la cartulina y el #1 le había conmovido. Misión cumplida.
 
Además, me encanta esa primera directriz del NAHREP 10: “desarrolle una comprensión madura de la riqueza y la prosperidad porque el que más juguetes tiene normalmente pierde.”
 
Esta amplia directriz financiera, en particular, ha inspirado muchas de las conversaciones que he tenido con educadores, familias, estudiantes, empresarios, y – más recientemente – con mi colega. Por cierto, mientras presentaba el mes pasado en la Conferencia “Educando a Jóvenes de Color”, mi objetivo era ayudar a profesores a crear lecciones simples sobre conceptos financieros, con la ayuda del NAHREP 10. Sin embargo, solo dos de 90 profesores alzaron la mano para indicar que tienen una comprensión madura de la riqueza y la prosperidad. Mis propios exalumnos de secundaria tenían problemas con la terminología, traduciendo “wealth” como riqueza.
 
En parte, eso se debe a que éstos no son términos de uso diario. Para mejorar nuestra destreza financiera, sin embargo, creo que estos términos y definiciones deberían tratarse alrededor de la comida. Conversaciones maduras deben incluir asuntos financieros.
 
Pero ¿cómo podemos decidir si nuestros hijos son “lo suficientemente maduros” … o en qué momento están preparados para saber ciertas cosas? La mayoría de los niños ya saben leer a la edad de 6 ó 7. También saben contar y hacer sumas simples a los 6 años. Además, ellos ya han visto imágenes mucho más aterradoras que aquellas notificaciones de cobro de pagos vencidos que se han ido acumulando. También han oído verdades más terribles que perder la casa por una ejecución de la hipoteca a causa de malos manejos financieros. Por ello, podemos, en familia, hablar temprano acerca de nuestros costos, inversiones, y por qué gastamos lo que gastamos. Juntos como familia podemos crear riqueza.
 
Ampliando este pensar, ¿somos prósperos – es decir, estamos avanzando – como comunidad?
 
Según Pitney Bowes, el saldo promedio en cuenta de cheques en el 2011 fue de $3.100 – un incremento en relación a $2.947 en el 2010. Sin embargo, como comunidad, según la FDIC, todavía hay más de 5 mil personas en Colorado que no mantienen una relación bancaria. Similarmente, CreditDonkey reporta que, en promedio, trabajadores entre las edades de 30 y 49 ahorran $200 al mes para su retiro, mientras que aquellos entre los 50 y 59 ahorran tan solo $78 más. ¿Cuál fue la última vez que usted habló de este tipo de cifras con su familia?
 
Además, según ValuePenguin el promedio por familia de la deuda relacionada a tarjetas de crédito en el 2014 fue de más de $15 mil. Una vez, exalumno me mostró con orgullo el teléfono celular de $750 que sus padres le habían comprado. ¿En qué “juguetes” has gastado dinero recientemente que no hayan sido artículos de necesidad? ¿Acaso no hemos aprendido nada de la recesión de la década anterior?
 
Gracias a fuertes iniciativas como el Fondo BRAVO de la Fundación para la Comunidad (the Community Foundation), el cual impulsa a familias latinas a pensar en cómo fomentar el crecimiento de nuestra comunidad, siempre es bueno ser sinceros con nosotros mismos y nuestros familiares acerca de nuestra situación financiera actual, y nuestros siguientes pasos. Esto significa, a la vez, ser honestos acerca de los retos y posibles contratiempos, como emergencias médicas, situaciones con el auto, pérdida de empleo, etc., que pueden haber incrementado nuestra deuda y habernos creado dificultades financieras a lo largo de nuestras vidas.
 
Nuestra meta es ser una comunidad con preparación y destreza financiera. Podemos comenzar este mes teniendo conversaciones honestas sobre nuestra situación financiera con nosotros mismos y con los demás. Estas acciones conjuntas, en el largo plazo, nos permitirán dar más, y de manera más formal, nuestro apoya a las iniciativas que más nos importan. Con una comprensión más madura de nuestra riqueza y prosperidad, podemos lograr más juntos que solos.