“When it’s overwhelming to consider the grand scale of need, let’s have a look around us, in our own communities, to find solace – and to identify specific ways to actively give back, accomplishing more together than we do alone.”

Información en Español abajo   
Marta Loachamin, Boulder County bilingual REALTOR®
 

Continuing our journey through the NAHREP 10, the ninth discipline states: be generous with people who are less fortunate because philanthropy feeds your heart and spirit and gives more purpose to your work.

 
That said, talking about this particular discipline of the Hispanic Wealth Project today isn’t easy: nationally and internationally, we’re living in a time of unprecedented devastation. From shootings to natural disasters – including floods, earthquakes, hurricanes, and fires – nothing I say or do can fully encompass the appropriate response to what many of us are feeling, or meet all the needs of the many people affected; I won’t say “this, too, shall pass” or “what doesn’t kill you makes you stronger”; and I won’t say “at least you’re alive.” Instead, when it’s overwhelming to consider the grand scale of need, let’s have a look around us, in our own communities, to find solace – and to identify specific ways to actively give back, accomplishing more together than we do alone. 
 
I recently had the pleasure of participating in the TRENDS Report launch. I appreciate the wide-ranging data presented in this biannual assessment of 150 key community indicators because I believe that honest facts and figures can guide our giving for maximum impact. 
 
Apropos TRENDS findings – and having spent the past year on a Resiliency for All (RFA) collaborative effort of the City of Longmont – I’ve become attuned to conversations about community connections, and the real need to support greater inclusion and social resilience locally. Yet I was struck to learn at the TRENDS presentation I attended that a significant percentage of Boulder County residents are more likely to volunteer their time toward addressing such needs than donate their money – that’s especially surprising when you consider our community’s higher-than-average level of education, as well as countywide wealth disparities (especially between our county’s whites and people of color).
 
Case in point, I volunteered my time serving food at a fundraiser last week, but I didn’t buy any food. 
 
Clearly, one of our challenges as a community is to be more philanthropic. And Boulder County is rife with opportunities for tax write-off donations, including charitable giving and tithing in places of worship. 
 
It’s also worth asking what we’re teaching our young people about giving. Across the country in cities and counties like ours, kids tend to volunteer based on academic needs or required hours. We’re grateful for their time, and for the lessons learned along the way. But are we teaching them that giving is solely based on our own self-interest, or do we seek out ways to make a difference in our communities that are authentic, relevant, and purposeful? 
 
Do we talk with our kids about sending money overseas for education and food without talking about our close-to-home DACA students, or kids who need friendship and financial support because their parents have been deported to their home countries worldwide? I challenge us all to get informed, and to become acquainted with sectors of our community that we may know little or nothing about. 
 
The Community Foundation’s BRAVO Fund is both relevant and purposeful, advancing the local Latino community from within. Specifically, the endowed fund engages Latinos in philanthropy that builds community, resilience and inclusivity. Our county is more than 14% Latino, and the resulting disparities are fixable internally – with support. 
 
There’s so much we can do – and give – when we get informed and make connections. A donation to BRAVO, or another program or cause you care about, ensures a deeper meaning to “keeping it local,” while we feed our spirits in giving!
 

En Español

Contribuidora Invitada:  “La filantro´pía te alimenta el corazón y el espíritu”
 
Continuando el viaje por los NAHREP 10, el noveno principio dice: sé generoso con las personas menos afortunadas porque la filantropía te alimenta el corazón y el espíritu, y le da un mayor propósito a tu trabajo.
 
Dicho esto, hablar acerca de este principio del Proyecto para la Riqueza de los Hispanos (Hispanic Wealth Project), en particular hoy en día no es fácil: nacional e internacionalmente, estamos viviendo una época de devastación sin precedentes. Desde balaceras a desastres naturales – incluyendo inundaciones, terremotos, huracanes y fuegos forestales – nada que yo pueda decir o hacer puede abarcar la medida apropiada a lo que muchos estamos sintiendo, ni satisfacer las necesidades de tantas personas que han sido afectadas; no diré “esto, también, pasará” ni “lo que no te mata te hará más fuerte”; ni diré “por lo menos estás viva.” Más bien, cuando es demasiado abrumador pensar en las necesidades a tan gran escala, miremos a nuestro alrededor, en nuestras propias comunidades, para encontrar consuelo – y para identificar maneras específicas de ayudar, logrando más juntos que solos.
 
Hace poco, tuve el gusto de participar en el evento de lanzamiento del informe TRENDS. Aprecio la amplia gama de datos presentada en esta evaluación bianual de 150 indicadores comunitarios clave, porque creo que hechos y cifras honestas pueden guiar nuestras contribuciones hacia un impacto máximo.
 
A propósito de los resultados presentados en TRENDS – y habiendo sido parte este último año de un esfuerzo colaborativo de la ciudad de Longmont, llamado Resiliencia para Todos (Resiliency for All) – me he vuelto muy sensible a comentarios acerca de conexiones comunitarias, y la necesidad real de apoyar una mayor inclusividad y resiliencia social a nivel local.  Sin embargo, me impactó que en la presentación de TRENDS se mencionó que un importante porcentaje de la población del Condado de Boulder prefiere hacer voluntariado que donar su dinero – lo cual es más sorprendente si se tiene en cuenta que nuestra comunidad cuenta con un nivel de educación más alto que el promedio, y la disparidad que existe en niveles de riqueza (especialmente entre la población blanca y de color).
 
Viene al caso el hecho de que me ofrecí de voluntaria para servir comida en un evento filantrópico la semana pasada, pero no compré comida.
 
Claramente, uno de nuestros retos como comunidad es volvernos más filantrópicos. El Condado de Boulder está repleto de oportunidades para crear deducciones a nuestros impuestos, incluyendo el hacer donaciones caritativas y diezmos en nuestros lugares de culto.
 
Vale la pena, también, preguntarnos lo que les estamos enseñando a nuestros jóvenes acerca de la filantropía. A lo ancho del país, en ciudades y condados como los nuestros, los jóvenes tienden a hacer voluntariados de acuerdo con necesidades académicas u otras obligaciones. Les agradecemos por su tiempo y por las lecciones aprendidas en el proceso. Sin embargo, ¿estamos acaso enseñándoles que el acto de dar se basa únicamente en intereses propios? ¿O debemos más bien buscar maneras auténticas y relevantes para crear la diferencia en nuestras comunidades?
 
Les hablamos a nuestros hijos acerca de enviar dinero al exterior para la educación y el aprovisionamiento de víctimas de conflictos bélicos, pero no hablamos acerca de los estudiantes de DACA que viven aquí cerca, o de aquellos chicos que necesitan nuestra amistad y apoyo financiero porque sus padres han sido deportados. Quiero desafiar a todos para que nos informemos, y conozcamos más acerca de ciertos segmentos de nuestra comunidad sobre los cuales sabemos poco o nada.
 
El Fondo BRAVO de la Fundación para la Comunidad es relevante y tiene un propósito claro de mejorar las condiciones para la comunidad latina desde adentro. Este Fondo está dirigido a involucrar a los latinos en actividades filantrópicas para fomentar la comunidad, resiliencia e inclusividad. Más del 14% de la población de nuestro condado es latina, y las disparidades que hoy existen se pueden sanear – con apoyo.
 
Hay mucho que podemos hacer – y dar – cuando estamos bien informados y conectados. Una donación al Fondo BRAVO o a cualquier otro programa o causa cercana a su corazón le da un significado más profundo a “mantenerlo a nivel local,” ¡y a la vez alimenta nuestro espíritu!